MAPA DE CARRETERAS
Lo primero que se me vino a la memoria cuando supe que Magda se había muerto fue el
mapa de carreteras. La vi con el cigarro en la boca enseñándome las rutas que conducían
a Marsella. La noticia la supe por mi madre, su hermana mayor. Murió mientras dormía,
me dijo. Tenía sesenta y seis años. Era flaca, de piel bronceada, ojos oscuros y pelo cano.
Le gustaba que la llamara por su nombre, sin decirle tía.