Vida interior

Tener tiempo para todo

Desde que vivimos confinados en casa, estamos aprendiendo a dedicar horas a cosas que nunca hacíamos.

Benditas sean las jaulas si sirven para crecer en el interior y hacia los otros.

Mucha gente cuenta su experiencia y apela a lo excelente de una circunstancia adversa.

Contamos aquí algunas tareas que el tiempo y el coronavirus nos han regalado a muchos:

Luces de diciembre: espectáculo y asombro popular

Las ciudades españolas se iluminan este mes con una abundancia multicolor que parece combatir la oscuridad de la noche retando a la noche. Semejante batalla contra la nocturnidad de los montes, las selvas y los campos, las autopistas, los callejones y los barrios de medio mundo, se presenta quizá como una guerra contra la naturaleza: porque la noche es necesaria frente a la luz del día, producto de la rotación del planeta que gira en órbita alrededor del astro sol. Los humanos retamos el ciclo natural mostrando todo contra lo oscuro.

Es el signo del presente. Las ciudades compiten para ganar en potencia lumínica y espectáculo. Y así las luces de diciembre nos acompañan en las calles, los comercios y las fiestas navideñas durante todo el mes de diciembre. Málaga y Madrid son dos centros de potencia eléctrica que asombran por sus guirnaldas y adornos en Navidad, aunque también Granada y Córdoba se ocupan de ello, como casi todas las ciudades de medio mundo. Pero, ojo, son luces de temporada y luces prestadas por unos días. Hay que aspirar a otras luces.