Miscelánea

Somos como aves migratorias

Los migrantes: aves y personas que inician un viaje necesario, trasladarse a otro hábitat más benevolente para sus objetivos. A las aves las mueve el clima y la reproducción, a los humanos la supervivencia y la esperanza. En el año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante con intención de proteger y respetar los derechos humanos de aquellos que emigran.

Recordemos nuestro pasado: españoles todavía desperdigados por Argentina, Alemania, México, Cuba, Francia, Bélgica, Suiza y todos aquellos países que nos acogieron para trabajar en sus industrias, para evitarnos algún peligro o para salvarnos de la pobreza. Fuimos pájaros buscando un nido de bienestar.

Naturaleza: urgente necesidad de diálogo

Para la Cumbre de Clima de Madrid (del 2 al 13 de diciembre) se ha elegido un lema: Tiempo de actuar.

La naturaleza nos ha sido dada por factores diversos de atmósfera y evolución que permiten la existencia de nuestra especie, perfecta y precaria, pero la olvidamos y queremos someterla a nuestras necesidades: talamos, fabricamos, vertemos ácido sobre su lecho, desviamos su curso, infectamos el aire y las aguas, arrasamos sus tesoros, extraemos su subsuelo. Bosques, prados, fauna, ríos, mares, selvas, placas tectónicas: retrato de una gloria y un paraíso sin gobierno ni reglas humanas. Sus leyes no son las nuestras. Y debemos aprenderlas.

Juventud, divino tesoro

Así empezaba el poema Canción de otoño en primavera de Rubén Darío, como lamento y dolor por los años que huyen sin poder encerrarlos en una jaula que los preserve.

¡Esa juventud! Una etapa fugaz pero irreemplazable para el funcionamiento del planeta. Solo la juventud explora los confines, solo la juventud se atreve sin rémoras, pues no entiende la vida sino como comienzo que no atisba su fin.

Lo sublime de dar y darse

Qué no daríamos por empezar de nuevo. Por entregar el abrazo que no dimos y el beso que se quedó en una esquina esperando su cita. Por amar más allá de la rutina entre parejas. Por recuperar el tiempo que hemos restado al niño que nos necesita. Por cultivar el hogar que forjamos y descuidamos por la prisa. Qué no daríamos. Pero podemos volver sobre los pasos y aprender a darnos. Se trata de una sensación inigualable: Dar.

Se nos ofrece la oportunidad de comenzar en cada otoño porque somos este otoño, el de este año, el que nos imcumbe, presente inmediato, con su cambio horario y las obligaciones impuestas. Porque dar significa empatía, generosidad, complicidad, reunión, hermanamiento, reunión, alegría, nido que fabricamos para nuestro cobijo y el de los queridos. Regalar, ofrecer, desprendernos, comunión con los amados, compartir un futuro.

Granada, capital del jazz en otoño

Granada se convierte en capital europea del jazz del 1 al 9 de noviembre. Y es que esta ciudad histórica y musical celebra la cuarenta edición del Festival Internacional del Jazz, que este año rendirá un homenaje a Celia Mur, cantante y compositora granadina de jazz, fallecida recientemente.

Como era de esperar por su trayectoria en años pasados, se ha previsto un magnífico programa de actuaciones en dos sitios emblemáticos: el Centro Federico García Lorca y el Teatro Municipal Isabel la Católica. Partiendo de la idea de representar diferentes estilos y sensibilidades, participarán las siguientes figuras internacionales: el pianista estadounidense Fred Hersch Trio, el saxofonista y compositor israelí Eli Degibri Quartet, el ya octogenario saxofonista Charles Mcpherson Quartet y la cantautora Lizz Wright, estadounidesdes ambos; por último, el cantante, pianista y compositor inglés Anthony Strong,

La vida es una tómbola

En nuestro imaginario o paisaje de la infancia siempre se planta en el centro Marisol: aquella niña bondadosa, tierna, brillante, capaz de superar la adversidad con sus canciones y su gracejo. Nuestra sentimentalidad se construía con aquella Marisol de verano y fiesta; o Marisol de Navidad y calor de invierno; de paisajes andaluces o castellanos; y después la Marisol adolescente con trenzas infantiles y vendajes en el pecho para que pareciera la niña que ya no era.

Otoño significa comenzar y desprenderse

Después de un verano caluroso, de obligaciones todo el año, de las escamas del tiempo y sus heridas, estamos cansados. En esta lucha vital nuestro cuerpo se cansa. Pero aquí está el otoño y su esperanza para renovarnos. Después de todo lo pasado, podemos experimentar un nuevo comienzo. Y empezar desde cero.

Otra vez desprenderse de la hojas que ya han cumplido su ciclo, caducas, amarillas del esfuerzo por exponer su verdor. Desprenderse otra vez y así quedarse limpio en el tronco de la vida, en la esencia, sin ramajes superfluos, cada cual pleno de horizonte y de apertura para asumir esta naturaleza que se renueva y descubre la naturaleza íntima. que necesita dejar su lastre y alimentarse de amaneceres y ocasos, pues cada otoño alumbra un porvenir. Hay que saberlo y llenarse de alegría. Ha llegado el otoño. Y este es el momento de la generosidad y el despredimiento.