Imagina cuánto te ofrece el mundo

Como decía John Lennon en su mítica canción Imagine: “Imagina toda la gente compartiendo todo el mundo”. Pues bien, no lo imaginemos, podemos verlo. Porque ya está aquí la primera cita anual de profesionales del turismo mundial, Fitur, que se celebra del 22 al 26 de enero en la feria de Ifema de Madrid. Y también se abre para el público.

En este encuentro se presentarán propuestas de destinos turísticos de 165 países y regiones del planeta, además de los lugares de toda España. Este año hay diez pabellones dedicados a distintos continentes: América, África, Oriente Medio, Europa, Asia–Pacífico, además el de España, el de Empresa y Tecnología, el de Empresa  y  Asociaciones y los de Entidades y Organismos Oficiales Españoles. El país invitado es Corea del Sur, coincidiendo con el 70 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre ese país y el nuestro.

Solsticio de invierno: alegoría de los sueños

Ya está aquí el solsticio desde el pasado 22 de diciembre. El invierno representa tantos símbolos visuales, espirituales e históricos que bien merece un relato, un artículo, una novela, un poema, un spot o una película. Hay muchos ejemplos de la importancia de esta estación en nuestras vidas.

Pero sobre todo el invierno representa la posibilidad de soñar imaginando una vida mejor “en algún lugar más allá del arco iris”, como se dice en la historia de culto de El mago de Oz, de Frank Baum, luego llevada al cine en un filme (Victor Fleming, 1939) que todos hemos visto extasiados. En esta historia nos inspiramos en el Hammam para guiarnos a la imaginación y ofrecer una experiencia única que nos reconcilia con esta fase de la vida.

La paz: paloma en rebeldía

Palomas al vuelo, aves okupas de todas las ciudades. Palomas en cada parque, tejado, terraza, plazas y calles. Aunque símbolos de la paz y la armonía, las palomas han declarado la guerra a nuestro entorno urbano, compitiendo con el hombre por ocupar todo el espacio. Ya no se distingue si tenemos un problema con las palomas o con nosotros mismos. Si lo meditamos un momento, tal vez las palomas están librando su propia batalla: nos invaden, ofendidas y en rebeldía, por traicionarlas desde hace siglos, por usar su imagen en vano, por hablar de paz en su nombre, cuando esa palabra resulta mentira. Comienza un año y hay que hacerla verdad.

Recordemos que, en la Biblia, Noé soltó una paloma del arca, tras el Diluvio, para saber si ya se habían secado las aguas. La paloma regresó a los siete días portando una rama de olivo. Así, con esa metáfora, volvía a comenzar la vida, pues el Creador estaba en paz con su pueblo. Pues bien, el 21 de cada septiembre  se proclamó el Día Internacional de la Paz, por acuerdo en 1981 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Motivos para la felicidad en este año

Feliz 2020, proclamamos, pero por qué y para qué. Tanta felicitación no debe ser en vano. Felicitamos un año, pero sobre todo celebramos un espíritu para no ceder ni un palmo en nuestro futuro.

Pensemos bajo el signo de los sueños. Vida nueva, año nuevo, proyectos por concretar, hijos y nietos por nacer.

Pensemos con el aura y la luz de un auténtico sueño, que todos tenemos, porque vivimos de esperanza y de sueños posibles. Pensar un sueño y soñar un pensamiento.

No estamos locos, sabemos lo que queremos. Y sabemos imaginar más allá de la lógica y de las necesidades. Con los pies en la tierra, soñamos y hacemos cada día un camino hacia lo que imaginamos como necesario para ser feliz.

¿Cuánto sabemos?

La sabiduría pudiera considerarse como virtud exquisita que algunos pocos han adquirido y por eso destacan en distintas disciplinas: ciencia, política, filosofía. Los grandes sabios de las ciencias y las humanidades escriben libros, proponen teorías, desvelan descubrimientos, resultan premiados, reconocidos y seguidos en nuestra cultura por méritos propios. Casi todos han cambiando el rumbo de la historia, han mejorado las condiciones de vida y pretenden nuestra supervivencia de hombres en un planeta privilegiado. Pero la sabiduría se reconoce no solo en las grandes obras, sino en lo que cada cual aporta al mundo, todos los hombres como hormigas contribuyendo al progreso.

¿No es sabiduría la de ese labrador que reconoce la fertilidad de su tierra, el riego que necesita cada cultivo, el tiempo de maduración de cada fruto? ¿No es sabiduría la de esa madre que distingue los llantos y conoce qué alimentación necesita su hijo? ¿No es sabiduría la de cualquier empleado que conoce los plazos y horarios, el funcionamiento de su ordenador y sus programas, las herramientas de su trabajo, los ingredientes que aderezan su producto?

Cuéntame un cuento… de Navidad

Una pequeña cerillera hambrienta, muerta por causa del frío, que antes de su final prendía fósforos el último día del año a la búsqueda de calor. O aquel soldadito de plomo sin pierna, tan enamorado de su bailarina que giraba sobre una pierna, iguales en su destino de figuras estáticas, acaso juguetes imperfectos, iguales en su amor y su destino. O aquellos niños de La reina de las nieves. Cuentos de Andersen que nos durmieron y nos despertaron a la compasión y la ternura. Entre todos esos cuentos, muchos nos hicieron soñar o emocionarnos hasta el llanto. Así también el Cuento de Navidad de Charles Dickens o las Cartas de Papa Noel de Tolkien. Y aquel que nos desveló la crueldad del abandono en un bosque de Hansel y Gretel de la mano de un padre hundido en la pobreza, que narraron los hermanos Grimm.