Juventud, divino tesoro

Así empezaba el poema Canción de otoño en primavera de Rubén Darío, como lamento y dolor por los años que huyen sin poder encerrarlos en una jaula que los preserve.

¡Esa juventud! Una etapa fugaz pero irreemplazable para el funcionamiento del planeta. Solo la juventud explora los confines, solo la juventud se atreve sin rémoras, pues no entiende la vida sino como comienzo que no atisba su fin.

Actividades de invierno

Si a veces pensamos que el ocio solo es posible o mejor con el buen tiempo, olvidamos las mil posibilidades que la naturaleza y nuestras ciudades nos ofrecen también en invierno. De hecho hay actividades únicas que solo pueden practicarse o apreciarse precisamente porque el frío las alienta. O porque se viven de forma diferente, especial, en esta estación.

Esquiar en Sierra Nevada o Navacerrada, visitar sin prisa las piedras del pasado en Córdoba o caminar por el largo paseo marítimo de Málaga, incluso bajo la lluvia, se presentan como experiencias maravillosas para sentirse invernal y activo. El paseo, la cultura y el deporte despiertan nuestros sentidos.

El frío ilumina la búsqueda

En invierno nos ocupamos de combatir el frío con ropa de abrigo, bufandas, gorros, estufas y chimeneas que encienden soles de calor para combatir la escasa temperatura, tan por debajo de la de nuestro cuerpo. El frío acecha y también ilumina porque nos conduce a la búsqueda del calor.

En invierno queremos mantas y edredones, calefactores en el interior y en las terrazas de los bares, guantes de lana, prendas de cuero o de piel artificial. Se trata de sobrevivir al frío sin perder la rutina de nuestras tareas y nuestro ocio. El frío es un gigante con pies de barro que se puede vencer, como al ogro de los cuentos.

En París, sin ir muy lejos y en las ciudades de España, más cerca todavía, cualquier terraza cubierta invita a la tertulia. Albergados por la calefacción reímos y debatimos, nos hacemos confidencias y agradecemos la compañía.

Imagina cuánto te ofrece el mundo

Como decía John Lennon en su mítica canción Imagine: “Imagina toda la gente compartiendo todo el mundo”. Pues bien, no lo imaginemos, podemos verlo. Porque ya está aquí la primera cita anual de profesionales del turismo mundial, Fitur, que se celebra del 22 al 26 de enero en la feria de Ifema de Madrid. Y también se abre para el público.

En este encuentro se presentarán propuestas de destinos turísticos de 165 países y regiones del planeta, además de los lugares de toda España. Este año hay diez pabellones dedicados a distintos continentes: América, África, Oriente Medio, Europa, Asia–Pacífico, además el de España, el de Empresa y Tecnología, el de Empresa  y  Asociaciones y los de Entidades y Organismos Oficiales Españoles. El país invitado es Corea del Sur, coincidiendo con el 70 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre ese país y el nuestro.

Solsticio de invierno: alegoría de los sueños

Ya está aquí el solsticio desde el pasado 22 de diciembre. El invierno representa tantos símbolos visuales, espirituales e históricos que bien merece un relato, un artículo, una novela, un poema, un spot o una película. Hay muchos ejemplos de la importancia de esta estación en nuestras vidas.

Pero sobre todo el invierno representa la posibilidad de soñar imaginando una vida mejor “en algún lugar más allá del arco iris”, como se dice en la historia de culto de El mago de Oz, de Frank Baum, luego llevada al cine en un filme (Victor Fleming, 1939) que todos hemos visto extasiados. En esta historia nos inspiramos en el Hammam para guiarnos a la imaginación y ofrecer una experiencia única que nos reconcilia con esta fase de la vida.

La paz: paloma en rebeldía

Palomas al vuelo, aves okupas de todas las ciudades. Palomas en cada parque, tejado, terraza, plazas y calles. Aunque símbolos de la paz y la armonía, las palomas han declarado la guerra a nuestro entorno urbano, compitiendo con el hombre por ocupar todo el espacio. Ya no se distingue si tenemos un problema con las palomas o con nosotros mismos. Si lo meditamos un momento, tal vez las palomas están librando su propia batalla: nos invaden, ofendidas y en rebeldía, por traicionarlas desde hace siglos, por usar su imagen en vano, por hablar de paz en su nombre, cuando esa palabra resulta mentira. Comienza un año y hay que hacerla verdad.

Recordemos que, en la Biblia, Noé soltó una paloma del arca, tras el Diluvio, para saber si ya se habían secado las aguas. La paloma regresó a los siete días portando una rama de olivo. Así, con esa metáfora, volvía a comenzar la vida, pues el Creador estaba en paz con su pueblo. Pues bien, el 21 de cada septiembre  se proclamó el Día Internacional de la Paz, por acuerdo en 1981 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Motivos para la felicidad en este año

Feliz 2020, proclamamos, pero por qué y para qué. Tanta felicitación no debe ser en vano. Felicitamos un año, pero sobre todo celebramos un espíritu para no ceder ni un palmo en nuestro futuro.

Pensemos bajo el signo de los sueños. Vida nueva, año nuevo, proyectos por concretar, hijos y nietos por nacer.

Pensemos con el aura y la luz de un auténtico sueño, que todos tenemos, porque vivimos de esperanza y de sueños posibles. Pensar un sueño y soñar un pensamiento.

No estamos locos, sabemos lo que queremos. Y sabemos imaginar más allá de la lógica y de las necesidades. Con los pies en la tierra, soñamos y hacemos cada día un camino hacia lo que imaginamos como necesario para ser feliz.