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Olor a bruma y sabor a chocolate caliente, nuevos protagonistas envuelven la ciudad. Es difícil desprenderse de la calidez de las sábanas por las mañanas, porque al salir de la cama… (¡hacía mucho tiempo que no nos dábamos tú y yo los buenos días, gelidez matutina!). Los días se van acortando, como la ropa de tus hijos con cada comienzo de curso, y, sin embargo, las calles son más amables porque me invitan a castañas asadas cuando la oscuridad acecha a la tarde. Aunque aún queda tarde y tareas pendientes por hacer, ¡muchas!

Queda oficialmente inaugurado el otoño

Queda oficialmente inaugurado el otoño, porque el manto de lluvia acaba de sacudir lo que quedaba de verano en una tarde de las que, cuando eras chavea, te pillaban fuera de casa, en bicicleta y con las rodillas cubiertas solo por el rojo de la mercromina. Y, aunque ahora toque cambiar las bermudas por panas, sabes que no es del todo buena idea deshacerse de tirantes marineros porque el verano es una estación muy testaruda e insistirá en volver de vez en cuando. Y aquí estaremos para abrazarlo todas las veces que haga falta, hasta que un día su maleta se cierre definitivamente y toque marchar.

Queda oficialmente inaugurado el otoño

¿Has visto esa luz dorada que acaba de envolver a la ciudad? He tenido que dejar todo lo que estaba haciendo para mirar por la ventana. Y así nos hemos descubierto todos los moradores de los edificios circundantes cuando han pasado los minutos, atendiendo al festival de luces áureas, embelesados con el olor a petricor. Ha sido tan mágico, que cuando se ha ido difuminando con el atardecer, nos hemos mirado con complicidad, aunque los metros que había entre nosotros no nos permitieran lanzar palabras.

Queda oficialmente inaugurado el otoño

Queda oficialmente inaugurado el otoño, pero ha sido tan drástica su entrada que a ti se te ha pasado comprar la nueva agenda. Por eso, tu lista de quehaceres deambula por la oficina en servilletas del bar de abajo, rincón de desayunos y desahogos de estrés. En cambio, eso no significa que no tengas bien apuntados y en un lugar seguro los nuevos propósitos por los que trabajarás día a día, porque todo el mundo sabe que el verdadero comienzo del año es en septiembre.

Queda oficialmente inaugurado el otoño

Esta estación viene con la rutina de la mano. Pero hay más. Las cenas para encontrarte con los amigos después de las vacaciones, que se pueden alargar hasta la navidad; las agujetas que implican cuidar a ese templo que tanto hemos mimado (e inflado) durante el verano, que comienzan con dolor y acaban en derroche de serotonina y endorfinas; la oferta cultural, que despierta de su letargo estival y activa tu agenda de fines de semana; y los caprichos para ti y los tuyos, esos que son capaces de convertir a la ciudad en un oasis de relajación y tranquilidad cuando más lo necesites. Porque el otoño nos reconcilia con nosotros mismos y no hay más belleza que la que nos conecta con lo que somos.

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