Feliz 2020, proclamamos, pero por qué y para qué. Tanta felicitación no debe ser en vano. Felicitamos un año, pero sobre todo celebramos un espíritu para no ceder ni un palmo en nuestro futuro.
Pensemos bajo el signo de los sueños. Vida nueva, año nuevo, proyectos por concretar, hijos y nietos por nacer.
Pensemos con el aura y la luz de un auténtico sueño, que todos tenemos, porque vivimos de esperanza y de sueños posibles. Pensar un sueño y soñar un pensamiento.
No estamos locos, sabemos lo que queremos. Y sabemos imaginar más allá de la lógica y de las necesidades. Con los pies en la tierra, soñamos y hacemos cada día un camino hacia lo que imaginamos como necesario para ser feliz.
Una noche de mediados de agosto, un grupo de amigos charla sobre historias populares que alguna vez han escuchado sobre estrellas fugaces. Las Perseidas están sobre ellos y, tumbados en algún rincón alejado de la iluminación de la ciudad, intentan descubrir alguno de esos luceros tan especiales. La lluvia de meteoros está en su mejor momento.