El 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín o, lo que es lo mismo, en ese número ni siquiera en rojo del calendario la casualidad viene a recordarnos que el amor anda por ahí de vagabundo, lanzando flechas y amparando la vida de quien cree en su existencia.

Un solo día para celebrar el amor a lo largo del año. Parece mentira que unos pocos números, catorce del dos, señalen que existe el amor, que se necesita el amor y que hay que rendirle homenaje a esa emoción o emociones que laten y bombean la sangre de cada paso que conduce a los hombres por el mundo.

Y es que ese sentimiento llamado amor, tan volátil, fugaz, duradero, estable, loco, extraño, pasional o tranquilo, se presenta y se representa en tantas formas y palabras, que nunca podrá explicarse su auténtica esencia con palabras.

Sin embargo, ha sido el tema de miles de textos, canciones, novelas y poemas. Veamos algunas de sus más bellas y notables expresiones.

Decía el último terceto del famoso soneto de Lope de Vega: “Creer que un cielo en un infierno cabe, / dar la vida y el alma a un desengaño; / esto es amor, quien lo probó lo sabe”.

Por su parte, Gloria fuertes lo describía así: “Alto profundo es esto que nos une, / esto que nos devora y que nos crea; / ya se puede vivir / teniendo el alma / cogida por el alma / del que esperas”.

Mientras que la escritora Delmira Agustini se sentía como “fiera de amor, yo sufro hambre de corazones”.

Pablo Neruda dedicó cien maravillosos sonetos de amor a su mujer Matilde Urrutia; en uno de ellos, en el que hablaba de la posibilidad de que la muerte pudiera separarlos, concluía: “Es una casa tan transparente la ausencia / que yo sin vida te veré vivir / y si sufres, mi amor, me moriré otra vez”.

Uno de los poetas más notables de la Generación del 27 en cuanto al tema amoroso, Pedro Salinas, dejó algunos de los poemas más bellos en lengua española. Entre ellos, destaca el siguiente: “¡Si me llamaras, sí; / si me llamaras! / Lo dejaría todo, / todo lo tiraría; / los precios, los catálogos, / el azul del océano en los mapas, / los días y sus noches, / los telegramas viejos / y un amor. / Tú que no eres mi amor, / ¡si me llamaras!”

El italiano Dante Alighieri lo manifestaba así en La vida nueva: “y cuando alzo los ojos para observarte / en mi corazón se inicia un terremoto / que suspende en mi alma todos los latidos.”

Para acabar, merece la pena citar la libertad y comprensión con que Pablo Milanés entendió una relación de pareja en su canción El breve espacio en que no estás:

La prefiero compartida / antes que vaciar mi vida, / no es perfecta / mas se acerca a lo que yo / simplemente soñé.

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