Un telón inmenso plagado de estrellas cae sobre el cielo de Sierra Nevada. Un grupo numeroso de personas se ha desplazado hacia allí con Hammam Al Ándalus. Para ser testigos privilegiados de un espectáculo que ocurre solo una vez al año. Niños y adultos aguardan ilusionados. Para contemplar la lluvia de Perseidas que irrumpe en nuestros cielos cada segunda semana de agosto.

Crónica de una noche de magia y astronomía en Sierra Nevada

Las estrellas están ahí, siempre. Cada día de nuestra vida alzamos la vista al cielo y sabemos que nos observan luminosas y cómplices. Pues con su silencio parpadeante de plata nos dan constancia de que nosotros, humanos, somos ínfimos. En un universo infinito y grandioso. Anoche en Sierra Nevada, los sueños y deseos de las personas que acudieron a observar la lluvia de Perseidas eran igual de inmensos que la galaxia que se levantaba sobre nuestros ojos. Sonrisas, clamores de admiración y mucha magia fueron las protagonista de unas horas de observación estelar.  

Segunda edición de observación de Perseidas

Desde que celebramos la primera observación de Perseidas en 2014 en Granada, aguardábamos ansiosos este momento. La segunda edición de contemplación de lluvia de estrellas de Hammam Al Ándalus. A las 21.30 de la calurosa tarde granadina, 36º, subíamos en autobús desde Neptuno a Sierra Nevada.

Del mismo modo que la temperatura bajó considerablemente con la altura de nuestro destino, 1.500 metros, la magia creció tanto que cada detalle que sucedió esa noche fue un regalo, quedando en las retinas de los asistentes como un día para el recuerdo.

Cuentos de otra galaxia

Al igual que el año pasado, el equipo de Astronoches puso voz y ojos a nuestra velada. Y es que la oscuridad reinaba en nuestra ubicación. Siendo nuestra galaxia, la vía láctea, con sus estrellas, planetas, gases interestelares y constelaciones, los únicos faros que nos guiaban en nuestro camino. El objetivo estaba claro, dejarnos sorprender por cuantas más estrellas fugaces posibles y pedir muchos deseos, si es que nuestra admiración ante tanta belleza nos dejaba concentrarnos en ellos.

Como si de un cuentacuentos galáctico se tratase, Jesús de Astronoches comenzó a explicarnos el significado de esta lluvia, posible en verano porque nuestra tierra pasa por una zona espacial donde hay restos del cometa 109P/Swift-Tuttle. Conocimos la localización de constelaciones como Casiopea o la Osa Mayor; localizamos la estrella polar y el Triángulo de Verano. Y dimos forma a las estrellas que conforman nuestros horóscopos con la localización de Escorpio y Sagitario.

La sorpresa de la noche

Poco a poco los asistentes se iban animando con diversas preguntas, mientras miraban asombrados por los telescopios preparados para la ocasión. Desde ellos descubrimos maravillas como los anillos de Saturno, cúmulos y nebulosas. En nuestra noche no faltaron los cuentos mitológicos ni las referencias a nuestros antepasados del Al Ándalus, grandes astrónomos como Azarquiel, el de los ojos azules, inventor toledano de un tipo de astrolabio denominado azafea.

La primera gran sorpresa de la noche fue una enorme estrella fugaz de estela larguísima. Que irrumpió en el cielo mientras que Jesús nos explicaba la historia de Perseo. Desde esta constelación provienen todos los meteoros que protagonizan este acontecimiento estival. No pudimos verla hasta bien entrada la noche, sobre las 23.30. Las exclamaciones de asombro no cesaron hasta casi las 2 de la madrugada. Momento en el que nos retiramos a descansar con la memoria llena de estrellas y el corazón lleno de sueños.

¡Si queréis vivir la misma experiencia en Sierra Nevada, os esperamos el año que viene!

Estad pendientes.

Si quieres ver las fotos que salieron en la divertida actividad del “Photocall de las estrellas”, accede este álbum de Facebook (recuerda darnos un “me gusta” a la página)

Una respuesta a «Crónica de una noche de magia y astronomía en Sierra Nevada»
  1. Recién encuentro este artículo sobre este evento al cual tuve la suerte de acudir. Espero que esta año repitan la experiencia. Estaría genial que estos encuentros astronómicos los hiciesen más seguido.

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