Bienvenidos al Blog de Hammam Al Ándalus, donde  encontraréis con una historia semanal acerca de los hammam, noticias sobre turismo relacionadas con cada ciudad y las ofertas más sugerentes de nuestros establecimientos.

Comenzaremos esta nueva aventura profundizando en la historia y la importancia, tanto en la antigüedad como en la actualidad, del uso adecuado del agua y los beneficios que aporta.

Pero ¿cuál es el significado de la palabra hammam?

Se refiere a un baño árabe o baño turco, que quizás sean los nombres con los que más se le conoce. Aunque fueron los romanos los primeros que comenzaron a usarlos, ya que conocían la importancia y riqueza de las propiedades del agua. Es por ello que el hammam encuentra su origen en las termas romanas.

Esta civilización transmitió dicha sabiduría a los turcos, que continuaron extendiendo la tradición y haciendo uso de los baños.

La razón principal de la utilización de los baños públicos era mantener la higiene corporal, pero también eran importantes puntos de encuentro de reunión social.

El hecho de acudir a un baño público suponía el cumplimiento de un ritual de preparación y limpieza, alternando la utilización de las salas de agua caliente con las de agua fría y con los masajes que procuraban los patrones, que eran las personas encargadas de realizarlos.

Los efectos de los vapores del agua y de los masajes eran muy beneficiosos en aquella época: abrían los poros de la piel para eliminar las impurezas acumuladas, sudando las toxinas nocivas; limpiaban las vías respiratorias; reactivaban la circulación sanguínea; relajaban los músculos del cuerpo; despejaban la mente de los problemas diarios y los aceites esenciales que se utilizaban, hidrataban la piel, otorgando una sensación de bienestar físico y mental.

Los pasos a seguir por los usuarios de los baños turcos comenzaban con la relajación en un cuarto de temperatura media, calentado por flujos continuos de aire caliente; luego pasaban a otro cuarto que tenía mayor temperatura que el anterior. Después se sumergían en una piscina de agua fría. Por último, se lavaban el cuerpo, recibían un masaje y se retiraban a otro cuarto para relajarse.

La diferencia con las termas romanas, es que en éstas encontramos tres zonas diferenciadas:

El Tepidarium era el cuarto de baño tibio de los baños romanos calentados por un sistema del hipocausto o de calefacción debajo del suelo.

El Caldarium era el cuarto que tenía un baño caliente y vaporoso calentado por el mismo sistema que el tepidarium.

Y por último, el Frigidarium era el local donde se tomaban los baños fríos y el último cuarto del ritual de las termas romanas.

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