El agua de mar es terapéutica y sanadora. Sumergirse en el vaivén de las olas del mar y dejar que su agua salada arrope nuestra piel es una sensación realmente difícil de olvidar y explicar con simples palabras. La sensación de la sal en nuestra piel es adictiva, rehabilitadora y curativa. Permite que la sal acaricie tu piel y sentirás el renacer de tu dermis y la vitalidad de tu organismo, por dentro y por fuera.

Además, ¿te imaginas poder sentir esta sensación siempre que quieras y desde donde quieras? Para cuando los beneficios terapéuticos del agua del mar no estén a tu alcance, la sal de baño conseguirá arropar tu piel casi de la misma forma que lo hace el vaivén de las olas. 

Los beneficios de la sal en nuestra piel

El uso de la sal en la piel ofrece un sinfín de beneficios con los que conseguir lucir una dermis no sólo más bonita, sino también mucho más sana y elástica. De hecho, tales son sus beneficios que cada vez son más las personas que de manera frecuente disfrutan de baños en el agua salada del mar de manera terapéutica. 

Porque el mar tiene algo que todo lo cura y la sal presente en su agua tiene mucho que ver en esto. En caso de tener alguna alteración dermatológica como eczemas, psoriasis o acné, el agua del mar se convertirá en tu mejor tratamiento gracias a su efecto antiinflamatorio. 

Además, la sal marina también cuenta con propiedades antisépticas con las que mejorar el estado de infecciones alrededor de los dedos, rozaduras o cortes. Es importante destacar la riqueza en minerales esenciales que tiene el mar y con los que las células cutáneas se ven altamente beneficiadas y enriquecidas. Además, el agua salada del mar consigue también incrementar la circulación de la sangre en toda la superficie de la piel y aportar resultados favorables como exfoliante de la piel, acelerando y mejorando la limpieza de los poros obstruidos. 

Y, por supuesto, el agua salada del mar tiene un beneficio que predomina frente al resto: su poder relajante. El cuerpo en contacto con los minerales de la sal marina consigue liberar toxinas y relajar músculos hasta llegar a un estado de calma indescriptible. 

Los distintos tipos de sal de baño

Si te gustaría contar en casa con esa sensación plena que el agua salada del mar nos hace sentir, ahora puedes conseguirlo gracias a diferentes tratamientos que se basan en el uso y beneficios de las sal. Por ello, en Hammam Al Ándalus combinamos en algunos de nuestros tratamientos la relajación del agua caliente con los múltiples beneficios de la sal de baño. 

sales bano

En casa también puedes sentir la sal sobre tu piel con diferentes tipos de sales de baño que te evitarán estés donde estés. Además, existen diferentes tipos de sales naturales dependiendo de su procedencia y modo de extracción:

  • Sales de roca: presentes en la tierra, se extraen de depósitos subterráneos.
  • Sales del Himalaya: conocidas por ser unas de las más ricas en minerales (entre los que destacan el calcio, el cloruro, el hierro y el zinc)
  • Sales andinas: contienen una gran cantidad de oligoelementos (como sodio, potasio, magnesio, calcio, bromo y cloro).
  • Sales marinas: obtenidas directamente de los mares y los océanos mediante evaporación, estas sales suelen ser más ricas que otras como las sales de roca y, además, contienen zinc y cloruro de sodio.
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Trucos para utilizar las sales de baño en casa

El uso de la sal de baño es sencillo y rápido. Tan solo necesitarás llenar tu bañera con agua caliente y dejar disolver las sales elegidas. Cuando la sal de baño esté disuelta, añade un poco de agua fría para conseguir una temperatura media, relajante y agradable. 

En tan sólo 20 minutos tu piel ya se estará beneficiando de los múltiples beneficios de la sal de baño. Es recomendable que, tras su uso, aclares tu cuerpo con una ducha de agua templada e hidrates tu piel en profundidad. Para que tu experiencia con la sal de baño sea aún más placentera, sigue estos sencillos consejos y trucos para disfrutar de una experiencia totalmente renovadora: 

  • Organiza tu ritual y ten a tu alcance todo lo que necesites
  • Crea un ambiente acogedor y relajante
  • No tengas prisa
  • Desconecta la mente
  • Pon el agua a una temperatura entre 36º y 38º
  • Acompaña tu baño de sal con una infusión relajante
  • Complementa tu tratamiento de sal de baño con otros tratamientos de belleza 
  • Vuelve a la realidad poco a poco y sin prisas